Juan y Adriana, mirándose. En los primeros años del blog, Tailandia.
Juan y Adriana · Tailandia

Cierro los ojos y me viene a la mente Volver, cantada por mi mamá cuando yo era niño, acompañada por su guitarra en una de esas noches de reunión familiar o con amigos.

Volver,
con la frente marchita,
las nieves del tiempo
platearon mi sien.
Sentir,
que es un soplo la vida,
que veinte años no es nada,
que febril la mirada,
errante en las sombras
te busca y te nombra.
Vivir,
con el alma aferrada
a un dulce recuerdo
que lloro otra vez.

Como en un abrir y cerrar de ojos, mi mamá y mi papá decidieron mudarse a Bangkok y unirse a mi aventura asiática, que había comenzado dos años antes, para empezar la suya propia.

Como suele suceder, los planes no funcionaron como estaban trazados, y después de año y medio regresaron a México. Mi esposa y yo les seguimos unos años después y continuamos la aventura con ellos durante casi seis años, antes de regresar a Tailandia a construir una granja.

Ellos se quedaron en México.

Mi papá murió inesperadamente a mediados del 2024, poco antes de cumplir setenta años.

Mi mamá entonces decidió aceptar nuestra invitación y embarcarse una vez más al sureste asiático, solo que esta vez ya no me encontraba en Tailandia sino en Camboya, y ella venía no solo a verme a mí, sino a compartir experiencias con su nieta de cinco años.

Han pasado un par de años. Encontré el otro día el blog Aventuras en Asia empolvado, irrecuperable porque la cuenta de Google que usó mi papá sigue enlazada a un número telefónico que ya nadie contesta, y el código de recuperación nunca llega.

Así que decidí extraer todas las publicaciones pasadas, con todos sus comentarios, y entregarle este blog a mi mamá para que pueda narrar sus próximas aventuras. Ya no está su otra mitad, el que se sentaba con ella a conversar hasta que de la conversación salía una publicación. Ahora le toca a ella sola.

Así se pasa la vida, ese soplo.

Seguimos navegando. Me despido, como lo hacía ella en todas sus publicaciones, con una expresión que llegó al tailandés muy probablemente del khmer, la lengua que aquí en Camboya seguimos escuchando todos los días. Difícil de traducir, pero algo así como: que tu camino sea ligero.

Sanuk. Saranuk en Khmer.